Hoy en día todo comunica y todos en todo momento comunicamos.

I. Como seres sociales seguiremos comunicando.

La empresa como ente vivo en continua transformación, debe tener bien claro su propósito y hacer de la comunicación su herramienta más importante. Pero, antes de comunicar, debe escuchar, dedicar tiempo y esfuerzo en detectar y analizar los cambios y exigencias del entorno (innovaciones tecnológicas, variantes económicas y patrones de consumo) y ser ágil en la ejecución de sus estrategias.

 Los negocios deben acentuar su capacidad de escucha para conjugar las estrategias de:

  1. respuesta a los desafíos inmediatos;
  2. identificación de las necesidades de sus stakeholders para ajustar su oferta; y
  3. anticiparse a las tendencias sociales relacionadas con la modificación de hábitos de consumo de bienes, servicios e información y cambio de comportamientos personales (nuevas inquietudes y más exigencia por los contenidos que consumen).  

Para construir y consolidar una marca hoy es imprescindible profundizar en una transformación digital que optimice nuestros procesos y, por tanto, nuestros resultados, en toda la organización. 

La evolución de la comunicación, desde el centro de la empresa con un mensaje unidireccional y dogmática ha dado paso a la ¨conexión¨, un término mucho más rico, plural e interesante, que nos abre un mundo de posibilidades de negocios. 

“El marketing ya no es cuestión de lo que sabes producir, sino de qué historias sabes contar”.

Seth Godin

La empatía y la confianza son dos cualidades que marcaran la pauta en comunicaciones y en las relaciones de negocios en general.

II. No hay estrategia sin datos, análisis y diagnóstico.

Estamos viviendo el gran reto que representa, por una parte, el procesamiento, la medición y la gestión de grandes cantidades de información y datos extraídos a través de la presencia en medios (tradicionales y digitales) y en segundo lugar, la escucha activa, como herramientas estratégicas para la gestión de la comunicación.

 La profesionalización de los datos representa un pilar básico en la toma de decisiones, en beneficio del alcance e influencia de las marcas sobre sus públicos. 

“Los datos! ¡Los datos! Los datos! “, gritó con impaciencia. “No puedo hacer ladrillos sin arcilla!”

SHERLOCK HOLMES

 La analítica y los canales digitales han ganado espacio dentro de las estrategias de marketing y comunicación desde hace años, pero en este último año -ante la interrupción de los eventos físicos- se ha forzado su consolidación como elementos fundamentales para nuestro negocio.   La apuesta por el trabajo estratégico de comunicación digital, implica ser muy ágil, dinámico y analizar muy bien los datos tan cambiantes en pro del desarrollo de una buena gestión y valoración de resultados.

 La información y la capacidad de medición, que proporcionan las herramientas online, ofrecen grandes oportunidades a las empresas en su toma de decisiones basada en certezas, para establecer una conexión emocional y personalizada con cada usuario, ahorrando costos.

Diseña una estrategia que te permita definir cómo alcanzar los objetivos de la empresa desde el creativo al financiero, con una hoja de ruta para que todos los colaboradores naveguen en la misma dirección.

 La creación de narrativas concebidas desde la creatividad y a través de la interpretación de los datos supone un salto cualitativo en la elaboración de los planes de gestión y comunicación, lo cuales conviven en un nuevo escenario que supone también la incorporación y el entendimiento de los nuevos canales y formatos de comunicación, la correspondiente fragmentación de las audiencias y las nuevas posibilidades de acercamiento, estableciendo diferentes e innovadoras fórmulas de comunicación con cada una de las personas con las que conecta.

III. Los negocios necesitarán comunicar más que nunca.

Si algo nos ha enseñado la pandemia es que somos adaptables y podemos hacer las cosas de forma distinta.  Para ello, necesitamos saber y conocer qué ocurre a nuestro alrededor, solo con la mejor información y su análisis podremos tomar las decisiones más oportunas y eficientes, ya seamos una organización, consumidores y/o ciudadanos.

Los negocios conviven en una sociedad que exige información de valor, pregunta, analiza y cuestiona, impulsada por la digitalización… Nos enfrentamos a una multiplicidad de estímulos que crece de manera frenética en nuestro entorno y la atención es cada día un bien más escaso. Nada nuevo, pero difícil de lograr. Se gana, se conquista.

“una riqueza en información crea una pobreza en la atención y la necesidad de situar la atención de forma eficiente entre la sobreabundancia de fuentes de información que son factibles de consumir”.

Herbert Alexander Simon – Premio Nobel de economía (1971)

Las marcas se han visto en la necesidad de evolucionar, convertirse ¨de empresas que informan y responden a entes que conversan¨, valoran el conocimiento y la experiencia como activos estratégicos.

La marca es el ADN de la organización, su huella dactilar, pero la imagen de una organización se trata en realidad de una suma de tres factores claves:

  1. la experiencia de clientes internos y externos;
  2. la coherencia entre lo que se hace y lo que dice la institución;
  3. y finalmente lo que otros dicen.

Poner al consumidor – usuario en el centro de nuestras acciones, significa trabajar en la experiencia del cliente y en la máxima satisfacción de sus relaciones con nuestra marca. Implica pensar en sus necesidades buscando soluciones para mejorar su cotidianidad o en expectativas para superarlas.

Las empresas deben invertir el equilibrio entre promesa y experiencia.

Del “overpromise and underdeliver” al “underpromise and overdeliver”.

Jeff Bezos – Ceo de Amazon

La marca no solo habla mediante sus departamentos de gerencia, comunicación y marketing. Cualquier empleado, con un dispositivo, puede convertirse en un embajador o en un enemigo.

Pasamos de MARCAS ICONOGRÁFICAS a MARCAS HUMANAS. Hoy la irrupción de nuevas tecnologías permite a las organizaciones convertirse en entes que conversan. La identidad conversacional debe estar diseñada sobre los valores de la marca. La Identificación de marca – no es un logotipo o una cuenta en redes- es la plataforma de expresión del propósito de la misma y debe inspirar a acción, en todos los sentidos.

La identidad visual y verbal debe ser cónsona, compartida por toda la organización,  capaz de comunicar lo que la empresa realiza, como es y hacia donde se proyecta, sin dejar de lado los puntos fuertes que componen sus productos y servicios, integrando las nuevas plataformas de comunicación que se han desarrollado, para ofrecer como resultado una comunicación en esencia dinámica bilateral y generadora de valor.

Próximamente seguiremos ampliando la información sobre los principales otros de los 9 desafíos de comunicación para este año.