¨Un objetivo sin un plan es solo un deseo¨ 

/Antoine de Saint-Exupéry.

No importa cuán ambicioso o modesto sea el objetivo, porque aquello que no se planifica, difícilmente será logrado.

Hoy las marcas son verdaderas instituciones socioeconómicas y socio culturales, que además de aportar productos y servicios, en mercados donde la incertidumbre es la constante, contribuyen con su propósito a un mejor balance en la creación de valor para todos sus grupos de interés.

Hay que salir del cascarón, analizar y evaluar los diferentes #insights, definir objetivos estratégicos – específicos y desarrollar un plan de acción, el cual es más que una simple enumeración.

La creatividad y la motivación juegan un papel fundamental, pero se debe pasar a la acción y poner el conocimiento, la actividades, los recursos y la innovación en marcha, a través de una hoja de ruta factible.

El plan debe incluir también:

  • una delimitación temporal: ¿Cuándo?;
  • una evaluación de las capacidades existentes para describir las faltantes: ¿Cómo?;
  • una evaluación de costos: ¿Cuánto?;
  • la identificación de los actores: ¿Quiénes?;
  • y los mecanismos apropiados para el monitoreo y evaluación de progreso: ¿Por qué y Para qué?.

La marca es un objetivo en movimiento y evoluciona con el comportamiento de los consumidores.